miércoles, 24 de febrero de 2010

Actitud de la Iglesia ante el problema de la Historicidad de los Evangelios

Documentos anteriores a la encíclica “Divino Afflante Spiritu”

a) Syllabus

El enfoque absolutamente racionalista de fines del siglo XVIII y siglo XIX en la interpretación de la Escritura se recoge en la proposición séptima del Syllabus como uno de los principales errores de la época:

“Las profecías y milagros expuestos y referidos en las Escrituras santas son ficciones de poetas; y los misterios de la fe cristiana, un resultado de investigaciones filosóficas; en los libros de uno y otro Testamento se contienen invenciones míticas y el mismo Jesucristo es una ficción mítica”

b) Concilio Vaticano I

Esta proposición séptima del Syllabus, sacada de una alocución de Pio IX, está refrendada después, en parte, de un modo definitivo en el Concilio Vaticano I.

"Si alguno dijere que no puede haber milagros y que, por consiguiente, las narraciones que sobre ellos se contienen en la S.E. deben ser relegadas a la categoría de fábulas o mitos, o que los milagros nunca se pueden conocer con certeza ni probar con ellos el origen divino de la religión cristiana, sea anatema".

c) Respuesta de la PCB

El problema de la historicidad, no en una proyección general sobre toda la Escritura, sino circunscrito de un modo más concreto al cuarto evangelio, se plantea en una pregunta a la P.C.B. (Doc.Bib. nº202). La respuesta negativa a la posibilidad de que no sea histórico el cuarto evangelio, fechada el 29 de mayo de 1907, pretende de algún modo desvelar la tesis de Loisy sobre el cuarto evangelio considerándolo como un conjunto de especulaciones místicas o bien en forma puramente didáctica.

d) Decreto Lamentabili

El 3 de junio de 1907 aparece el decreto Lamentabili, sobre los principales errores del modernismo ... El decreto contiene 65 proposiciones condenadas, sacadas de autores inficionados de modernismo, y en la contradictoria de cada una de ellas se expresa la doctrina católica. Las proposiciones correspondientes a los nº 13-18 se refieren, de alguna manera, al problema de la historicidad de los evangelios.

13. Fueron los mismos evangelistas y los cristianos de la segunda y tercera generación quienes elaboraron artificiosamente las parábolas del Evangelio; y así explicaron los exiguos frutos de la predicación de Cristo entre los judíos.

14. En muchas narraciones, los Evangelistas contaron no tanto lo que es verdad, cuanto lo que juzgaron más provechoso para sus lectores, aunque fuera falso.

15. Los Evangelios fueron aumentando con continuas adiciones y correcciones hasta que se llegó a un canon definitivo y constituido; en ellos, por ende, no quedó sino un tenue e incierto vestigio de la doctrina de Cristo.

16. Las narraciones de San Juan no son propiamente historia, sino una contemplación mística del Evangelio; los discursos contenidos en su Evangelio son meditaciones teológicas sobre el misterio de la salvación, destituidas de verdad histórica.

17. El cuarto Evangelio exageró los milagros, no sólo para que apareciesen más extraordinarios, sino también para que resultasen más a propósito a fin de simbolizar la obra y la gloria del Verbo Encarnado.

18. Juan ciertamente reivindica para sí el carácter de testigo de Cristo; pero en realidad no es sino testigo de la vida cristiana, o de la vida de Cristo en la Iglesia, al terminar el primer siglo.

e) Encíclica Pascendi

“la fe, atraida por lo Incognoscible, que se presenta junto con el fenómeno, abarca a éste todo entero y le comunica, en cierto modo, su propia vida.

Síguense dos consecuencias: En primer lugar, se produce cierta transfiguración del fenómeno, esto es, en cuanto es levantado por la fe sobre sus propias condiciones, con lo cual queda hecho materia más apta para recibir la forma de lo divino, que la fe ha de dar; en segundo lugar, una como desfiguración ... del fenómeno, pues la fe le atribuye lo que en realidad no tiene, al haberle sustraído a las condiciones de lugar y tiempo; lo que acontece, sobre todo, cuando se trata de fenómenos del tiempo pasado y, tanto más, cuanto más antiguos fueren.

De ambas cosa sacan ... los modernistas, dos leyes, que, juntas con la tercera sacada del agnosticismo, forman las bases de la crítica histórica. Un ejemplo lo aclarará: lo tomamos de la persona de Cristo, dicen, la ciencia y la historia ven sólo un hombre. Por lo tanto, en virtud de la primera ley, sacada del agnosticismo, es preciso borrar de su historia cuanto presente carácter divino. Por la segunda ley, la figura histórica de Cristo fue transfigurada por la fe; es necesario, pues, quitarle cuanto la levanta sobre las condiciones históricas. Finalmente, por la tercera, la misma persona de Cristo fue desfigurada por la fe; luego se ha de prescindir en ella de las palabras, actos y todo cuanto, en fin, no corresponda a su naturaleza, estado, educación, lugar y tiempo en que vivió. Extraña manera, sin duda, de raciocinar, pero tal es la crítica modernista”.

15. ... relaciones que establecen los modernistas entre la fe y la ciencia. Ante todo, se ha de asentar que la materia de la una está fuera de la materia de la otra y separada de ella. Pues la fe versa únicamente sobre un objeto que la ciencia declara serle incognoscible; de aquí un campo completamente diverso: la ciencia trata de los fenómenos, en los que no hay lugar para la fe; ésta, por el contrario, se ocupa enteramente de lo divino, que la ciencia desconoce por completo. De donde se saca en conclusión que no hay conflictos posibles entre la ciencia y la fe; porque si cada una se encierra en su esfera, nunca podrán encontrarse ni, por lo tanto, contradecirse”.

Esta es la síntesis, sacada de los mismos autores modernistas, que hace la encíclica de las relaciones existentes entre la historia y la fe en torno a la figura de Jesús. La fe en Jesús se estructura sin estar basada en una realidad histórica. Hay, pues, una ruptura entre la realidad de la historia y el Cristo de la fe. De aquí se explica, añade la Encíclica, que autores modernistas, “cuando escriben de historia, no hagan mención de la divinidad de Cristo; pero predicando en los templos la confiesen firmísimamente”.

f) Nuevas repuestas de la PCB

19 de junio 1911 sobre la historicidad del evangelio de Mateo y 29 de junio de 1912 sobre la verdad histórica de los evangelios de Marcos y Lucas.

g) Encíclica “Spiritus Paráclitus”

511 4º Porque, disminuyendo la fe humana en los evangelios, destruyen la divina.

"¿Y qué decir de aquellos que, al explicar los Evangelios disminuyen la fe humana y destruyen la divina? Lo que nuestro Señor Jesucristo dijo e hizo piensan que no ha llegado hasta nosotros íntegro y sin cambios, como escrito religiosamente por testigos de vista y oído, sino que - especialmente por lo que se refiere al cuarto evangelio se refiere - en parte proviene del evangelista, que inventaron y añadieron muchas cosas por su cuenta, y en parte son referencias de los fieles de la generación posterior; y que, por lo tanto, se contienen en un mismo cauce aguas procedentes de dos fuentes distintas que por ningún indicio cierto se pueden distinguir entre sí. No entendieron así San Jerónimo, Agustín y los demás doctores de la Iglesia la autoridad histórica de los evangelios, de la cual el que vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis ... San Jerónimo escribe, A nadie le quepa duda de que han sucedido realmente las cosas que han sido escritas", coincidiendo una vez más con S.Agustín: “Estas cosas son verdaderas y han sido escritas de El fiel y verazmente, para que los que crean en su Evangelio sean instruidos en la verdad y no engañados con mentiras"


A partir de la Encíclica “Divino Afflante Spíritu

El Papa habla, de un modo general, de la contribución que nuestros tiempos pueden aportar “a la interpretación más profunda y exacta de las Sagradas Letras”; de un modo particular alude a problemas “concernientes a la historia”. Para la solución de estos problemas, dice el Papa:

“Nuestra edad, así como acumula cuestiones y nuevas dificultades, así también, por el favor de Dios, suministra nuevos recursos y subsidios de exégesis. Entre éstos parece digno de peculiar mención que los teólogos católicos, siguiendo la doctrina de los Santos Padres, y principalmente del Angélico y Común Doctor, han explorado y propuesto la naturaleza y los efectos de la inspiración bíblica mejor y más perfectamente que como solía hacerse en los siglos pretéritos. Porque, partiendo del principio de que el escritor sagrado al componer el libro es órgano o instrumento del Espíritu Santo, con la circunstancia de ser vivo y dotado de razón, rectamente observan que él, bajo el influjo de la divina moción, de tal manera usa de sus facultades y fuerza, que fácilmente puedan todos colegir del libro nacido de su acción 'la índole propia de cada uno y, por decirlo así, sus singulares caracteres y trazos'. Así, pues, el intérprete con todo esmero, y sin descuidar ninguna luz que hayan aportado las investigaciones modernas, esfuércese por averiguar cuál fue la propia índole y condición de vida del escritor sagrado, en qué edad floreció, qué fuentes utilizó, ya escritas, ya orales, y qué formas de decir empleó. Porque a nadie se le oculta que la norma principal de la interpretación es aquella en virtud de la cual se averigua con precisión y se define qué es lo que el escritor pretendió decir”

En la carta de la PCB al cardenal Suhard, arzobispo de París, el 16 de enero de 1948, sobre cuestiones críticas en la composición del Pentateuco y formas literarias de los once primeros capítulos del Génesis, se dice:

“No se puede negar ni afirmar en bloque la historicidad de todos aquellos capítulos, aplicándoles irrazonablemente las normas de un género literario bajo el cual no pueden ser clasificados. Que estos capítulos no forman una historia en el sentido clásico y moderno, podemos admitirlo; pero es un hecho que los datos científicos actuales no permiten dar una solución positiva a todos los problemas que presentan dichos capítulos. El primer oficio de la exégesis científica en este punto consiste, ante todo, en el atento estudio de todos los problemas literarios, científicos, históricos, culturales y religiosos que tienen conexión con aquellos capítulos ...”

El sentido de esta carta lo aclara dos años más tarde el Papa Pío XII, el 12 de agosto de 1950, en su encíclica Humani Géneris. En la encíclica precisa la orientación de la carta:

“Esta carta advierte claramente que los once primeros capítulos del Génesis, aunque propiamente no concuerden con el método histórico usado por los eximios historiadores grecolatinos y modernos, no obstante, pertenecen al género histórico en un sentido verdadero, que los exégetas han de investigar y precisar, y que los mismos capítulos, con estilo sencillo y figurado, acomodado a la mente del pueblo poco culto, contienen las verdades principales y fundamentales en que se apoya nuestra propia salvación, y también una descripción popular del origen del género humano y del pueblo escogido”


Concilio Vaticano II: “Dei Verbum”

a) Origen Apostólico de los Evangelios

18.... La Iglesia ha mantenido siempre y dondequiera, y sigue manteniendo, que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Efectivamente, lo que, por mandato de Cristo, predicaron los apóstoles, luego, por inspiración del E.S., ellos mismos y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, como fundamento de la fe, a saber: el Evangelio tetramorfo, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

b) Carácter Histórico de los Evangelios

19. La santa madre Iglesia ha mantenido, y sigue mantenido firme y constantementísimamente, que los cuatro mentados evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilación alguna, transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, hizo y enseñó realmente, mientras vivió entre los hombres, para la eterna salud de éstos, hasta el día en que subió al cielo. Indudablemente, después de la ascensión del Señor los apóstoles transmitieron a sus oyentes lo que El había dicho y hecho, con aquella más plena inteligencia de que gozaban, instruidos que fueron por los acontecimientos gloriosos de Cristo enseñados por la luz del Espíritu de la verdad. Mas los autores sagrados redactaron los cuatro Evangelios seleccionando algunas cosas de entre las muchas que habían transmitido oralmente o por escrito, reduciendo otras a síntesis, o explanándolas de acuerdo con el estado de las Iglesias, manteniendo, finalmente, la forma de la predicación, de manera, en todo caso, que nos comunicaran la verdad sincera acerca de Jesús ...


Catecismo de la Iglesia Católica

a) La Tradición apostólica

75 "Cristo Señor, plenitud de la revelación, dio mandato a sus apóstoles de que predicaran a todos el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que El mismo cumplió y promulgó con su voz (DV 7).

76 La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras:

oralmente: "los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron lo que ellos habían recibido de la boca, trato y obras de Cristo, o aprendiendo por inspiración del Espíritu Santo.",

por escrito: "los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación por inspiración del Espíritu Santo".

b) continuada en la sucesión apostólica

77 "a fin de que el Evangelio se conservara constantemente íntegro y vivo en la Iglesia, los apóstoles dejaron por sucesores suyos a los obispos, “transmitiéndoles su propio cargo de magisterio”" (DV 7). En efecto, "la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por tansmisión continua hasta el fin de los tiempos (DV 8).

78 Esta transmisión viva, llevada a cabo en el E.S. es llamada Tradición en cuanto distinta de la S.E., aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, "la Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree" (DV 8). "Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora" (DV 8).


c) El Nuevo Testamento

124 "La Palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el N.T. (DV 17). Estos escritos nos ofrecen la verdad definitiva de la revelación divina. Su objeto central es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, sus obras, sus enseñanzas, su pasión y su glorificación, así como los comienzos de su Iglesia bajo la acción del E.S. (DV20).

125 Los Evangelios son el corazón de todas las Escrituras "por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador" (DV 18).

126 En la formación de los Evangelios se pueden distinguir tres etapas:

1. La vida y enseñanzas de Jesús. La Iglesia mantiene firmemente que los cuatro evangelios, "cuya historicidad afirma sin vacilación alguna, transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, hizo y enseñó realmente, mientras vivió entre los hombres, para la eterna salud de éstos, hasta el día en que subió al cielo". (DV 19).

2. La tradición oral. "Indudablemente, después de la ascensión del Señor los apóstoles transmitieron a sus oyentes lo que El había dicho y hecho, con aquella más plena inteligencia de que gozaban, instruidos que fueron por los acontecimientos gloriosos de Cristo enseñados por la luz del Espíritu de la verdad" (DV 19).

3. Los Evangelios escritos. " los autores sagrados redactaron los cuatro Evangelios seleccionando algunas cosas de entre las muchas que habían transmitido oralmente o por escrito, reduciendo otras a síntesis, o explanándolas de acuerdo con el estado de las Iglesias, manteniendo, finalmente, la forma de la predicación, de manera, en todo caso, que nos comunicaran la verdad sincera acerca de Jesús" (DV 19).

d) La unidad del A. y del N. Testamento

128 La Iglesia, ya en los tiempos apostólicos ... esclareció la unidad del plan divino en los dos Testamentos gracias a la tipología. ...

129 Los cristianos, por tanto, leen el A.T. a la luz de Cristo muerto y resucitado ... Por otra parte, el N.T. exige ser leído también a la luz del Antiguo. ...

130 La tipología significa un dinamismo que se orienta al cumplimiento del plan divino cuando "Dios sea todo en todos" ...