miércoles, 24 de febrero de 2010

Actitud de la Iglesia ante el problema de la Historicidad de los Evangelios

Documentos anteriores a la encíclica “Divino Afflante Spiritu”

a) Syllabus

El enfoque absolutamente racionalista de fines del siglo XVIII y siglo XIX en la interpretación de la Escritura se recoge en la proposición séptima del Syllabus como uno de los principales errores de la época:

“Las profecías y milagros expuestos y referidos en las Escrituras santas son ficciones de poetas; y los misterios de la fe cristiana, un resultado de investigaciones filosóficas; en los libros de uno y otro Testamento se contienen invenciones míticas y el mismo Jesucristo es una ficción mítica”

b) Concilio Vaticano I

Esta proposición séptima del Syllabus, sacada de una alocución de Pio IX, está refrendada después, en parte, de un modo definitivo en el Concilio Vaticano I.

"Si alguno dijere que no puede haber milagros y que, por consiguiente, las narraciones que sobre ellos se contienen en la S.E. deben ser relegadas a la categoría de fábulas o mitos, o que los milagros nunca se pueden conocer con certeza ni probar con ellos el origen divino de la religión cristiana, sea anatema".

c) Respuesta de la PCB

El problema de la historicidad, no en una proyección general sobre toda la Escritura, sino circunscrito de un modo más concreto al cuarto evangelio, se plantea en una pregunta a la P.C.B. (Doc.Bib. nº202). La respuesta negativa a la posibilidad de que no sea histórico el cuarto evangelio, fechada el 29 de mayo de 1907, pretende de algún modo desvelar la tesis de Loisy sobre el cuarto evangelio considerándolo como un conjunto de especulaciones místicas o bien en forma puramente didáctica.

d) Decreto Lamentabili

El 3 de junio de 1907 aparece el decreto Lamentabili, sobre los principales errores del modernismo ... El decreto contiene 65 proposiciones condenadas, sacadas de autores inficionados de modernismo, y en la contradictoria de cada una de ellas se expresa la doctrina católica. Las proposiciones correspondientes a los nº 13-18 se refieren, de alguna manera, al problema de la historicidad de los evangelios.

13. Fueron los mismos evangelistas y los cristianos de la segunda y tercera generación quienes elaboraron artificiosamente las parábolas del Evangelio; y así explicaron los exiguos frutos de la predicación de Cristo entre los judíos.

14. En muchas narraciones, los Evangelistas contaron no tanto lo que es verdad, cuanto lo que juzgaron más provechoso para sus lectores, aunque fuera falso.

15. Los Evangelios fueron aumentando con continuas adiciones y correcciones hasta que se llegó a un canon definitivo y constituido; en ellos, por ende, no quedó sino un tenue e incierto vestigio de la doctrina de Cristo.

16. Las narraciones de San Juan no son propiamente historia, sino una contemplación mística del Evangelio; los discursos contenidos en su Evangelio son meditaciones teológicas sobre el misterio de la salvación, destituidas de verdad histórica.

17. El cuarto Evangelio exageró los milagros, no sólo para que apareciesen más extraordinarios, sino también para que resultasen más a propósito a fin de simbolizar la obra y la gloria del Verbo Encarnado.

18. Juan ciertamente reivindica para sí el carácter de testigo de Cristo; pero en realidad no es sino testigo de la vida cristiana, o de la vida de Cristo en la Iglesia, al terminar el primer siglo.

e) Encíclica Pascendi

“la fe, atraida por lo Incognoscible, que se presenta junto con el fenómeno, abarca a éste todo entero y le comunica, en cierto modo, su propia vida.

Síguense dos consecuencias: En primer lugar, se produce cierta transfiguración del fenómeno, esto es, en cuanto es levantado por la fe sobre sus propias condiciones, con lo cual queda hecho materia más apta para recibir la forma de lo divino, que la fe ha de dar; en segundo lugar, una como desfiguración ... del fenómeno, pues la fe le atribuye lo que en realidad no tiene, al haberle sustraído a las condiciones de lugar y tiempo; lo que acontece, sobre todo, cuando se trata de fenómenos del tiempo pasado y, tanto más, cuanto más antiguos fueren.

De ambas cosa sacan ... los modernistas, dos leyes, que, juntas con la tercera sacada del agnosticismo, forman las bases de la crítica histórica. Un ejemplo lo aclarará: lo tomamos de la persona de Cristo, dicen, la ciencia y la historia ven sólo un hombre. Por lo tanto, en virtud de la primera ley, sacada del agnosticismo, es preciso borrar de su historia cuanto presente carácter divino. Por la segunda ley, la figura histórica de Cristo fue transfigurada por la fe; es necesario, pues, quitarle cuanto la levanta sobre las condiciones históricas. Finalmente, por la tercera, la misma persona de Cristo fue desfigurada por la fe; luego se ha de prescindir en ella de las palabras, actos y todo cuanto, en fin, no corresponda a su naturaleza, estado, educación, lugar y tiempo en que vivió. Extraña manera, sin duda, de raciocinar, pero tal es la crítica modernista”.

15. ... relaciones que establecen los modernistas entre la fe y la ciencia. Ante todo, se ha de asentar que la materia de la una está fuera de la materia de la otra y separada de ella. Pues la fe versa únicamente sobre un objeto que la ciencia declara serle incognoscible; de aquí un campo completamente diverso: la ciencia trata de los fenómenos, en los que no hay lugar para la fe; ésta, por el contrario, se ocupa enteramente de lo divino, que la ciencia desconoce por completo. De donde se saca en conclusión que no hay conflictos posibles entre la ciencia y la fe; porque si cada una se encierra en su esfera, nunca podrán encontrarse ni, por lo tanto, contradecirse”.

Esta es la síntesis, sacada de los mismos autores modernistas, que hace la encíclica de las relaciones existentes entre la historia y la fe en torno a la figura de Jesús. La fe en Jesús se estructura sin estar basada en una realidad histórica. Hay, pues, una ruptura entre la realidad de la historia y el Cristo de la fe. De aquí se explica, añade la Encíclica, que autores modernistas, “cuando escriben de historia, no hagan mención de la divinidad de Cristo; pero predicando en los templos la confiesen firmísimamente”.

f) Nuevas repuestas de la PCB

19 de junio 1911 sobre la historicidad del evangelio de Mateo y 29 de junio de 1912 sobre la verdad histórica de los evangelios de Marcos y Lucas.

g) Encíclica “Spiritus Paráclitus”

511 4º Porque, disminuyendo la fe humana en los evangelios, destruyen la divina.

"¿Y qué decir de aquellos que, al explicar los Evangelios disminuyen la fe humana y destruyen la divina? Lo que nuestro Señor Jesucristo dijo e hizo piensan que no ha llegado hasta nosotros íntegro y sin cambios, como escrito religiosamente por testigos de vista y oído, sino que - especialmente por lo que se refiere al cuarto evangelio se refiere - en parte proviene del evangelista, que inventaron y añadieron muchas cosas por su cuenta, y en parte son referencias de los fieles de la generación posterior; y que, por lo tanto, se contienen en un mismo cauce aguas procedentes de dos fuentes distintas que por ningún indicio cierto se pueden distinguir entre sí. No entendieron así San Jerónimo, Agustín y los demás doctores de la Iglesia la autoridad histórica de los evangelios, de la cual el que vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis ... San Jerónimo escribe, A nadie le quepa duda de que han sucedido realmente las cosas que han sido escritas", coincidiendo una vez más con S.Agustín: “Estas cosas son verdaderas y han sido escritas de El fiel y verazmente, para que los que crean en su Evangelio sean instruidos en la verdad y no engañados con mentiras"


A partir de la Encíclica “Divino Afflante Spíritu

El Papa habla, de un modo general, de la contribución que nuestros tiempos pueden aportar “a la interpretación más profunda y exacta de las Sagradas Letras”; de un modo particular alude a problemas “concernientes a la historia”. Para la solución de estos problemas, dice el Papa:

“Nuestra edad, así como acumula cuestiones y nuevas dificultades, así también, por el favor de Dios, suministra nuevos recursos y subsidios de exégesis. Entre éstos parece digno de peculiar mención que los teólogos católicos, siguiendo la doctrina de los Santos Padres, y principalmente del Angélico y Común Doctor, han explorado y propuesto la naturaleza y los efectos de la inspiración bíblica mejor y más perfectamente que como solía hacerse en los siglos pretéritos. Porque, partiendo del principio de que el escritor sagrado al componer el libro es órgano o instrumento del Espíritu Santo, con la circunstancia de ser vivo y dotado de razón, rectamente observan que él, bajo el influjo de la divina moción, de tal manera usa de sus facultades y fuerza, que fácilmente puedan todos colegir del libro nacido de su acción 'la índole propia de cada uno y, por decirlo así, sus singulares caracteres y trazos'. Así, pues, el intérprete con todo esmero, y sin descuidar ninguna luz que hayan aportado las investigaciones modernas, esfuércese por averiguar cuál fue la propia índole y condición de vida del escritor sagrado, en qué edad floreció, qué fuentes utilizó, ya escritas, ya orales, y qué formas de decir empleó. Porque a nadie se le oculta que la norma principal de la interpretación es aquella en virtud de la cual se averigua con precisión y se define qué es lo que el escritor pretendió decir”

En la carta de la PCB al cardenal Suhard, arzobispo de París, el 16 de enero de 1948, sobre cuestiones críticas en la composición del Pentateuco y formas literarias de los once primeros capítulos del Génesis, se dice:

“No se puede negar ni afirmar en bloque la historicidad de todos aquellos capítulos, aplicándoles irrazonablemente las normas de un género literario bajo el cual no pueden ser clasificados. Que estos capítulos no forman una historia en el sentido clásico y moderno, podemos admitirlo; pero es un hecho que los datos científicos actuales no permiten dar una solución positiva a todos los problemas que presentan dichos capítulos. El primer oficio de la exégesis científica en este punto consiste, ante todo, en el atento estudio de todos los problemas literarios, científicos, históricos, culturales y religiosos que tienen conexión con aquellos capítulos ...”

El sentido de esta carta lo aclara dos años más tarde el Papa Pío XII, el 12 de agosto de 1950, en su encíclica Humani Géneris. En la encíclica precisa la orientación de la carta:

“Esta carta advierte claramente que los once primeros capítulos del Génesis, aunque propiamente no concuerden con el método histórico usado por los eximios historiadores grecolatinos y modernos, no obstante, pertenecen al género histórico en un sentido verdadero, que los exégetas han de investigar y precisar, y que los mismos capítulos, con estilo sencillo y figurado, acomodado a la mente del pueblo poco culto, contienen las verdades principales y fundamentales en que se apoya nuestra propia salvación, y también una descripción popular del origen del género humano y del pueblo escogido”


Concilio Vaticano II: “Dei Verbum”

a) Origen Apostólico de los Evangelios

18.... La Iglesia ha mantenido siempre y dondequiera, y sigue manteniendo, que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Efectivamente, lo que, por mandato de Cristo, predicaron los apóstoles, luego, por inspiración del E.S., ellos mismos y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, como fundamento de la fe, a saber: el Evangelio tetramorfo, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

b) Carácter Histórico de los Evangelios

19. La santa madre Iglesia ha mantenido, y sigue mantenido firme y constantementísimamente, que los cuatro mentados evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilación alguna, transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, hizo y enseñó realmente, mientras vivió entre los hombres, para la eterna salud de éstos, hasta el día en que subió al cielo. Indudablemente, después de la ascensión del Señor los apóstoles transmitieron a sus oyentes lo que El había dicho y hecho, con aquella más plena inteligencia de que gozaban, instruidos que fueron por los acontecimientos gloriosos de Cristo enseñados por la luz del Espíritu de la verdad. Mas los autores sagrados redactaron los cuatro Evangelios seleccionando algunas cosas de entre las muchas que habían transmitido oralmente o por escrito, reduciendo otras a síntesis, o explanándolas de acuerdo con el estado de las Iglesias, manteniendo, finalmente, la forma de la predicación, de manera, en todo caso, que nos comunicaran la verdad sincera acerca de Jesús ...


Catecismo de la Iglesia Católica

a) La Tradición apostólica

75 "Cristo Señor, plenitud de la revelación, dio mandato a sus apóstoles de que predicaran a todos el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que El mismo cumplió y promulgó con su voz (DV 7).

76 La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras:

oralmente: "los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron lo que ellos habían recibido de la boca, trato y obras de Cristo, o aprendiendo por inspiración del Espíritu Santo.",

por escrito: "los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación por inspiración del Espíritu Santo".

b) continuada en la sucesión apostólica

77 "a fin de que el Evangelio se conservara constantemente íntegro y vivo en la Iglesia, los apóstoles dejaron por sucesores suyos a los obispos, “transmitiéndoles su propio cargo de magisterio”" (DV 7). En efecto, "la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por tansmisión continua hasta el fin de los tiempos (DV 8).

78 Esta transmisión viva, llevada a cabo en el E.S. es llamada Tradición en cuanto distinta de la S.E., aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, "la Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree" (DV 8). "Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora" (DV 8).


c) El Nuevo Testamento

124 "La Palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el N.T. (DV 17). Estos escritos nos ofrecen la verdad definitiva de la revelación divina. Su objeto central es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, sus obras, sus enseñanzas, su pasión y su glorificación, así como los comienzos de su Iglesia bajo la acción del E.S. (DV20).

125 Los Evangelios son el corazón de todas las Escrituras "por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador" (DV 18).

126 En la formación de los Evangelios se pueden distinguir tres etapas:

1. La vida y enseñanzas de Jesús. La Iglesia mantiene firmemente que los cuatro evangelios, "cuya historicidad afirma sin vacilación alguna, transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, hizo y enseñó realmente, mientras vivió entre los hombres, para la eterna salud de éstos, hasta el día en que subió al cielo". (DV 19).

2. La tradición oral. "Indudablemente, después de la ascensión del Señor los apóstoles transmitieron a sus oyentes lo que El había dicho y hecho, con aquella más plena inteligencia de que gozaban, instruidos que fueron por los acontecimientos gloriosos de Cristo enseñados por la luz del Espíritu de la verdad" (DV 19).

3. Los Evangelios escritos. " los autores sagrados redactaron los cuatro Evangelios seleccionando algunas cosas de entre las muchas que habían transmitido oralmente o por escrito, reduciendo otras a síntesis, o explanándolas de acuerdo con el estado de las Iglesias, manteniendo, finalmente, la forma de la predicación, de manera, en todo caso, que nos comunicaran la verdad sincera acerca de Jesús" (DV 19).

d) La unidad del A. y del N. Testamento

128 La Iglesia, ya en los tiempos apostólicos ... esclareció la unidad del plan divino en los dos Testamentos gracias a la tipología. ...

129 Los cristianos, por tanto, leen el A.T. a la luz de Cristo muerto y resucitado ... Por otra parte, el N.T. exige ser leído también a la luz del Antiguo. ...

130 La tipología significa un dinamismo que se orienta al cumplimiento del plan divino cuando "Dios sea todo en todos" ...

viernes, 12 de febrero de 2010

Textos complementarios sobre la Interpretación de la S.E.

Resumen
Como complemento, transcribimos algunos textos de las obras utilizadas en la preparación de esta documentación.

Tres libros de consulta:

Los Evangelios ante la historia” del P. JUAN MANUEL IGARTUA S.J.. Por el momento nos acercamos a la Historia como Género Literario en el Antiguo Testamento, dejando para más adelante una mayor profundización en esta cuestión y sobre todo la Historia como Género Literario en el Nuevo Testamento.

Los Métodos Histórico - Críticos en el N.T.” de H. ZIMMERMAN. Nos acercamos en este libro a la Crítica Textual y Crítica Literaria como instrumentos indispensables para llegar al conocimiento del sentido más genuino de las Sagradas Escrituras. Dejamos la Historia de las Formas y la Historia de la Redacción en la elaboración de los Evangelios para la siguiente obra.

De los Evangelios al Jesús Histórico” de José Caba S.J.. En esta obra nos acercamos de forma resumida al planteamiento de la historicidad de los Evangelios.

Después recogemos de forma resumida los textos del Magisterio de la Iglesia que han hablado sobre la historicidad de los Evangelios, ordenados en dos grandes grupos: Textos del Magisterio de la Iglesia anteriores a la Encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII y los posteriores a dicho documento pontificio.


Textos complementarios sobre la Interpretación de la S.E.

Los evangelios ante la historia

La Historia como Género Literario en el Antiguo Testamento

Diversos y repetidos intentos trataron de dar solución al problema bíblico de la interpretación de los textos. Las dificultades de orden ya moral, ya científico, ya histórico se presentaron a lo largo de los tiempos, y más particularmente desde la mitad del siglo XIX por descubrimientos de diversas clases. Y, especialmente ante el vigor cobrado por las ciencias arqueológicas. Estas en sus excavaciones descubrieron monumentos, ruinas, inscripciones, objetos y escritos de lenguas ya desaparecidas, pero que formaron el entorno cultural del tiempo de la Biblia en el Antiguo Testamento, y obligaron a buscar solución a los nuevos problemas de la hermeneútica.

Fueron rechazados por la Iglesia, por no salvar la inerrancia de los libros inspirados, varios sistemas ideados al paso de las dificultades. Son ya sólo un recuerdo histórico, los sistemas, de un día, de la verdad bíblica exclusiva de lo relativo a la fe y la moral; de las citas implícitas abusivamente multiplicadas para salvar las dificultades; de los “obiter dicta” o cosas dichas de paso, y de poca importancia de detalle para el conjunto; o finalmente de las apariencias históricas cuando en realidad no se trataría de historia propiamente. Sin embargo, podía haber en tales sistemas atisbos de una verdad más profunda de la composición de los libros sagrados: era verdad, que los escritores sagrados pretendían enseñar una verdad religiosa y no de orden científico, núcleo tal vez del primer sistema rechazado por una adherencia excesiva de la negación de verdades de otro orden. Era verdad ciertamente, y esto había sido admitido, que la Biblia contiene en sus escritos documentos utilizados como fuentes, pero no podía admitirse el reducir su uso a una cita implícita, sin que el autor sagrado asumiese su propia responsabilidad al hacerlo. Era verdad que hay algunos detalles que pueden ser considerados como “aproximaciones” históricas, si se demuestra que lo son. Era verdad, en fin, que siendo falsa una mera apariencia histórica de los relatos, cosa que destruiría la Biblia misma, contienen una historia que no puede entenderse a la manera nuestra simplemente.

Surgió, finalmente, la teoría general de los géneros literarios. Situándose en un plano diverso de aquellas parciales y falseadas, llamó directamente al corazón de las dificultades en la nueva inteligencia de los escritos. Cada escrito y cada autor debía ser entendido conforme a su propia mente al escribir, principio básico de toda correcta interpretación. Pero además tal mente no podía ser entendida sin tener en cuenta, no sólo la clase literaria a que pertenecía el escrito (narrativa, poética, didáctica ...), sino que también debía ser situado necesariamente en su contexto ambiental, tanto cuanto a los hechos contenidos, como cuanto a su modo peculiar de expresarlos ...

Pío XII, en la Encíclica Divino Afflante Spiritu del año 1943, daba impulso decisivo a la teoría de los géneros literarios, con estas palabras que hacen época en la historia de la interpretación de la Escritura, por parte del Magisterio:

"esfuércese por averiguar cuál fue la propia índole y condición de la vida del escritor sagrado, en qué edad floreció, qué fuentes utilizó ya escritas, ya orales, y qué formas de decir empleó. Porque a nadie se oculta que la norma principal de interpretación es aquella en virtud de la cual se averigua con precisión y se define qué es lo que el escritor pretendió decir, como egregiamente lo advierte San Atanasio..."

Pero para alcanzar a comprender bien lo que el escritor quiso decir son necesarias la inteligencia del texto y del ambiente en que se escribió. Sigue el Pontífice:

"Qué quisieron ellos dar a entender con sus palabras, no se determina solamente por las leyes de la gramática o filología ni con sólo el contexto del discurso con lo que se determina qué es lo que ellos quisieron significar con las palabras; sino que es absolutamente necesario que el intérprete se traslade mentalmente a aquellos remotos siglos del Oriente, para que, ayudado convenientemente con los recursos de la historia, arqueología, etnología y de otras disiciplinas, discierna y vea con distinción qué géneros literarios, como dicen, quisieron emplear y de hecho emplearon los escritores de aquella edad vetusta".

Los Métodos Histórico - Críticos en el N.T.

La crítica textual

La Crítica textual del N.T. tiene por objeto fijar, con la mayor exactitud posible, el texto original primitivo de cada uno de los 27 libros del N.T. Crítica textual e historia del texto se relacionan mutuamente y están en íntima interdependencia.

1. Criterios externos

o PRIMERA REGLA: La lección mejor apoyada por testigos es la primitiva.

o SEGUNDA REGLA: Hay que tener en cuenta el parentesco de los manuscritos entre sí.

o TERCERA REGLA: Se deben sopesar particularmente los grupos de testigos confrontándoles con otros.

o CUARTO REGLA: Se deben tener en cuenta el influjo de los paralelos y la influencia ejercida por el texto de los Setenta.

o QUINTA REGLA: Conviene prestar atención a la relación entre las variantes.

2. Criterios internos

o SEXTA REGLA: La lección más difícil es la primitiva.

o SÉPTIMA REGLA: La lección más corta es la primitiva.

o OCTAVA REGLA: Hay que ver si la variante elegida armoniza con el contexto.

o NOVENA REGLA: Por la variante que se ha escogido como preferida se deben explicar las otras variantes.

o DÉCIMA REGLA: Solamente en casos extremos se puede echar mano de la conjetura.


La crítica literaria

La Crítica literaria se aplica a examinar el texto fijado buscando captar en él las peculiaridades e intenciones literarias, esclarecer las peripecias de la composición de cada libro y desvelar el problema de la paternidad del autor.

Crítica literaria, Historia de las Formas, Historia de la Redacción.

La crítica literaria se encuentra en estrecha relación tanto con la historia de las formas como con la historia de la redacción. Pone la crítica literaria los presupuestos y los fundamentos para la labor de los otros métodos de la ciencia neotestamentaria.

Crítica literaria, en cuanto Crítica de las Fuentes

La crítica literaria se puede entender como crítica de las fuentes. Por esta razón en los ejercicios prácticos se toman pasajes de los Evangeliso sinópticos para que, a través de ellos, podamos estudiar la situación de las fuentes y la relación de dependencia literaria entre los tres primeros evangelistas.

Hay un hecho asegurado: los Evangelios sinópticos representan el estadio final de un largo desarrollo cuyas fases se pueden reconstruir son aproximación: la primera fase o la de la formación de la tradición pondríamos inmediatamente a continuación de la muerte y resurrección de Jesús. Eran portadores de ella, y, por lo mismo, custodios de esta tradición los testigos oculares. Sobre todo el círculo de los Doce. Se hace la transmisión primero oralmente, y, por exigencias de propaganda misionera entre los gentiles, se extiende pronto en lengua griega.

La segunda fase de la historia de la tradición se caracteriza por la composición, durante este período, de abundantes colecciones escritas, aunque de dimensiones reducirse. La demostración de ello la apoyamos en que, según se puede comprobar, Mateo y Lucas utilizan fuentes escritas...

La tercera fase o tercer estadio de la historia de la tradición nuestros tres Evangelios sinópticos....

Para la crítica de las fuentes proponemos las siguientes reglas:

1ª La relación de dependencia entre los distintos textos se saca por aquello en que concuerdan. Miradas en conjunto tales coincidencias, pueden obedecer a diferentes causas....

2ª Si las coincidencias nos permiten reconocer el grado de relación de dependencia, las diferencias a su vez delatan el texto que tuvo delante como base. Los cambios introducidos con relación al documento-base pueden agruparse así:

a) Mejoras estilísticas - b) Reducción - c) Ampliación - d) Empalmes - e) Aclaraciones - f) Cambio de sentido.


De los Evangelios al Jesús Histórico

Este autor se plantea el problema de la crítica realizada por el modernismo, acerca de si los Evangelios presentaron fielmente lo que Jesucristo enseñó e hizo, o si la comunidad postpascual modificó la realidad, de manera que lo que los Evangelios nos cuentan no responde a lo que realmente Jesucristo enseñó e hizo.

El problema de la historicidad de los Evangelios

a) Su formulación.

"... Los evangelios son posteriores a Jesús y a su obra, la Iglesia. Los libros “evangelios” surgen en el seno de una Iglesia, ya existente, como la plasmación escrita de una tradición oral previa que recoge y formula una fe en Jesús como Señor ...

Y aquí surge el problema. Cuando la Iglesia, en su estadio primitivo de comunidad naciente, nos presenta a Jesús y su fe en él como Mesías, Cristo, Señor, ¿cómo distinguir lo que pertenece al Jesús histórico de Nazaret: sus hechos, sus palabras, su doctrina, de lo que es interpretación de la Iglesia, plasmada en una formulación escrita después de las vicisitudes de una tradición oral previa? ... ¿No se ha tergiversado, a través de una tradición, los hechos y palabras de Jesús? Entre los dos extremos, Jesús de Nazaret y la imagen que nosotros tenemos de él, está de por medio la presentación que nos hacen los evangelios ... el problema de la historicidad de los evangelios se formula así: el Cristo de nuestra fe, ¿corresponde al Jesús de la historia?..."

Esto que nos presenta Caba en esta obra, no es otra cosa que formular en forma de cuestión, lo que el modernismo afirma. Trata, pues, aunque no lo diga, plantearse y dar respuesta a la formulación del modernismo.

Caba, en esta obra, considera dos tipos de respuesta, de las que una de ellas, afirmada tradicionalmente no le satisface. Prescindiendo del acierto o desacierto del autor transcribimos estas dos posturas que examina Caba.

b) Una posición incompleta

"... Establecida una afirmación inicial sobre la genuidad de los evangelios, previa al problema de la historicidad, es decir, que los autores de los evangelios son Mateo, Marcos, Lucas y Juan, se pasaba a la prueba de la historicidad de estos evangelios poniendo a estos autores como testigos inmediatos o mediatos de lo que escribían. Al estar estos testigos dotados de unas cualidades tan excelentes de veracidad, sinceridad y bondad que llegaron a dar su vida por defender lo que escribieron, parecía lógico concluir que todo lo que escribieron sucedió así, era histórico.

Semejante enfoque es cierto en lo que afirma, pero incompleto por lo que elude.... Entre la redacción definitiva de los evangelios cual la formularon los autores y Jesús, hay toda una tradición intermedia. ..."

c) Posibles obstáculos de historicidad

"El problema que puede crear la existencia de semejante tradición toma mayor relieve aún cuando se constata que esta tradición intermedia adquiere diversos matices en relatos conservados por los evangelistas.... Junto con este factor de tradición hay otros elementos como serían el género literario de los relatos, el simbolismo encerrado en algunas escenas que podrían presentarse como obstáculo para llegar a alcanzar el hecho histórico. ... Si los evangelistas escriben en un sentido apologético, ¿hasta qué punto se puede hablar aún de libros históricos? ... ¿son las profecías las que iluminan los hechos o son los relatos los que están elaborados bajo el influjo de las profecías?"

d) Posible vía de solución

"... la vía de solución al problema de la historicidad no puede ser la posición incompleta antes aludida. Ésta habrá que conservarla, pero completada, estableciendo una línea ascensional que una la estructuración redaccional de los evangelios pasando por la tradición hasta llegar al Jesús histórico".

"Este será, pues, el proceso a seguir: en unas cuestiones preliminares se verá, junto con el contenido del problema de la historicidad, el punto de arranque de esta problemática hasta llegar a su última formulación (C.1); la actitud que la Iglesia ha tenido y tiene ante ello, especialmente puesta de relieve en el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Dei Verbum (C.2); los autores de los evangelios y lo que sobre ellos se puede saber a partir de la tradición subapostólica confirmada por el análisis interno de los mismos evangelios (C.3) ... La marcha ascensional nuestra hacia Jesús nos dará el proceso lógico que se ha de seguir para conocer cuál ha sido la formación real de los evangelios ... En los cuatro evangelios se puede observar un núcleo, común denominador a todos ellos (C.4) ... este núcleo se encuentra revestido con diversidad de redacciones y presentación, no ya sólo en la forma externa de lenguaje y estilo (C.5), sino también en el enfoque mismo y estructuración redaccional del conjunto (C.6). A partir de estas redacciones diversas se pueden constatar tradiciones distintas (C.7) y distinguir en ellas el medio ambiente vital de la comunidad primitiva en el que se han plasmado las tradiciones (C.8) ... se deja entrever el núcleo de una comunidad prepascual que tiene acceso y vive en torno al Jesús histórico (C.9).


Origen del problema de la historicidad de los evangelios

El formularse la pregunta si el Jesús histórico y su mensaje tiene algún sentido para la fe cristiana puede parecer un absurdo para quien no conoce la controversia. ... la posición de Bultmann, resumida así por J.Jeremías: “La historia de Jesús pertenece para Bultmann a la historia del judaísmo, no del cristianismo. Este gran profeta judío tiene ciertamente un interés histórico para la teología del N.T., pero no tiene ninguna significación, no puede tenerla, para la fe cristiana, pues el cristianismo comenzó por primera vez en Pascua”.

a) Hasta el siglo XVIII

Este problema de la historicidad de los evangelios es relativamente reciente. Hasta el siglo XVIII apenas si se ha dudado de su valor histórico. Siempre se creyó que estos libros, por los autores que los escribieron y su naturaleza misma, nos cuentan fielmente los hechos y dichos de Jesús. La preocupación exegética se centraba, no en torno a la historicidad, sino en mostrar la carencia de contradicción entre los cuatro evangelios. ... Hacia el año 400, S. Agustín escribe De consensu evangelisticum libri quattor, mostrando que las aparentes contradicciones de los cuatro evangelios no son tales...

b) A partir del siglo XVIII

El punto del problema del Jesús histórico data precisamente del año 1778. En el siglo XVIII se inicia (?) con Kant el racionalismo filosófico y con Schleiermacher el teológico.


Explicación del fraude y explicación naturalista

H.S. Reimarus introduce en el campo de la exégesis un racionalismo exacerbado, destructor de principios fundamentales. Con él se establece una disociación entre el Jesús histórico y el Cristo proclamado por los evangelios y la Iglesia. ... Reimarus distingue entre la finalidad pretendida por Jesús y por sus discípulos. Jesús era un Mesías político ilusionado por implantar un reino terreno y librar a los judíos del yugo extranjero. Jesús fracasó en su obra ... Ellos no quisieron volver a sus primitivas ocupaciones; roban el cadáver de Jesús e inventan el mensaje de su resurrección y futura venida. La predicación de los discípulos está sellada por un auténtico fraude. ...

G. Paulus (1761-1851) rechaza la posición de Reimarus. El supone la narración de los evangelios plenamente objetiva. Los hechos se explican de modo natural. Así p.e., la multiplicación de los panes implica, sin más, una distribución de alimentos realizada por Jesús y sus discípulos; en la resurrección de Lázaro y de Jesús no hay nada extraordinario porque ninguno de los dos estaba muerto. Jesús fue reanimado por el frío de la piedra...

Explicación del mito

F.Strauss, con la publicación de la vida de Jesús en 1835, inicia un nuevo derrotero en el proceso explicativo del Jesús histórico: la teoría del mito. Según él, para explicar la vida de Jesús no hay que recurrir a lo sobrenatural, como hacen los dogmáticos, ni al fraude de Reimarus ni a la explicación naturalista de Paulus. Toda la narración evangélica es como la conclusión de una leyenda que se desenvuelve ...


Actitud crítica

F. Ch. Baur, fundador de la escuela de Tubinga, quiere establecer un estudio crítico de los evangelios; pero, en realidad, su postura no es sino una explicación de los evangelios por una ficticia oposición entre dos facciones de la primitiva Iglesia: petrismo y paulinismo. Influenciado por la filosofía hegeliana, considera a la Iglesia como una expresión sintética de dos actitudes: una tendencia judaizante, simbolizada en Pedro ... y otra de antítesis, de tendencia universalizante encarnada en Pablo con su apertura a los gentiles y su evangelio de la incircuncisión ...

a) Teoría de las dos fuentes

Ch. Weisse y G. Wilke: los evangelios hay que estudiarlos a partir de dos fuentes de donde brota toda la tradición evangélica: el evangelio de Marcos y una colección de sentencias. A base de estas dos fuentes se han formado los otros evangelios ... La postura de Holtmann es: para construir una historia de Jesús hay que prescindir de Juan, Mateo y Lucas ...

b) Más allá de la teoría de las dos fuentes

En 1901 W.Wrede lanza su tesis sobre el evangelio de Marcos. No lo considera como libro histórico, como narración más próxima a la realidad, sino como un relato elaborado por motivos teológicos. Se basa en el hecho de la imposición de secreto ... Esta tensión existente entre la “realidad” y el “secreto”, Wrede la explica porque Marcos no fue un historiador, sino un teólogo. ... Esta fe de la comunidad primitiva es la que ha elaborado el tema del secreto mesiánico recogido por Marcos. La Iglesia primitiva, con este subterfugio del secreto, según G Minette de Tillesse, “se esfuerza por equilibrar la diferencia existente entre su fe pascual y el Jesús histórico. Jesús jamás tuvo conciencia de Mesías. El no habló jamás de ello...”...


c) La historia de las formas

Martin Kähler, en 1892, había ya contrapuesto ya el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. En 1901 Wrede, con su teoría del secreto mesiánico, “cree haber encontrado el punto preciso en el que la fe (el “mito”) se superpone a la historia” ... Ya no se pretende hacer el estudio de los evangelios a partir de dos fuentes primeras: Marcos y los  como documentos literarios, sino que, remontando la frialdad escrita de los documentos, se quiere rehacer la prehistoria de los evangelios en el ambiente cálido de una tradición vivida y transmitida por la comunidad ... se intenta reconstruir el ambiente comunitario donde cada unidad o forma literaria ha surgido. ... Esta escuela exegética, llamada “Historia de las formas”, en su aplicación concreta a los evangelios, tiene sus más renombrados representantes e iniciadores en K.L. Schmidt, M.Dibelius, R.Bultmann.

1º K.L. Schmidt, en 1919, con su obra Der Rahmen der Gerschichte Jesu, abría ese nuevo derrotero en el estudio de los evangelios “detrás de nuestros evangelios hay determinados relatos, transmitidos oralmente, que los evangelistas los han unido secundariamente por motivos positivos y prácticos sin tener un conocimiento del conjunto histórico”....

2º M.Dibelius, en el mismo año 1919, hacía pública la primera edición de su obra Die Formgeschichte des Evangeliums... Las formas literarias usadas en los evangelios son clasificadas por Dibelius en : Paradigmas- Novelle- Legende- Mito.

 Los Paradigmas son relatos breves, provenientes de la predicación. Es una narración donde el punto saliente es un hecho o dicho de Jesús, usado como modelo. (...)

 Las Novelle. Provienen de una época en que se quiere conocer una vida más detallada de Jesús. Mientras que los paradigmas venían... de la predicación, las Novelle suponen unos maestros o narradores que amplían la tradición evangélica.

 Las Legende... son historias piadosas... distingue dos clases de Legende: unas personales, en las que se muestra el interés por los hechos y destino de un hombre santo, y otras etiológicas, en las que se quiere fundamentar con algún relato el significado que posee un día santo. (...)

 El Mito. Historias que de algún modo cuentan la intervención relacional de los dioses... Los mitos cristianos representarían el ser y actuación de un Dios desconocido cuyo nombre fue Jesús o las epifanías de este Hijo de Dios celebradas en el culto y proclamadas en la predicación.

 Las palabras de Jesús las denomina parénesis y las divide en seis grupos: palabras sapienciales, palabras figuradas, parábolas, llamamientos proféticos, mandamientos breves, mandamientos desarrollados (...)

3º Bultmann. En 1921 publica la primera edición de su obra Die Gerschichte der synoptischen Tradition. En el estudio que hace de los evangelios sigue un procedimiento inverso al empleado por Dibelius. Mientras que Dibelius, a partir de la vida de la comunidad, deduce “a priori” las formas literarias usadas por ella, Bultmann procede por una inducción “a posteriori”; a partir de las formas literarias contenidas en el Evangelio, concluye el interés que animaba a la comunidad.

Las palabras de Jesús, un género especial de palabras que califica de Apotegma, que constituyen un logion encuadrado en un pequeño marco escénico de carácter manifiestamente secundario... Los Apotegmas los divide según diversos aspectos: apotegmas polémicos y didáscalidos, motivados o por una curación realizada por Jesús, o por el comportamiento de Jesús y sus discípulos, o por una pregunta hecha a Jesús por los discípulos u otros, o bien por una pregunta hecha por los mismos adversarios ...

Estas palabras del Señor las reúne en tres grupos: sapienciales - proféticas - legislativas...

En la parte narrativa Bultmann distingue, por una parte, narraciones milagrosas que tratan de curaciones o de milagros que giran en torno a la naturaleza, y por otra parte, alude a narraciones con trazos legendarios cuya característica principal no es precisamente su faceta histórica, sino su aspecto religioso edificante.

4º Común denominador de la “historia de las formas”... Su trabajo ha insistido particularmente en buscar el marco, el ambiente, el “Sitz im leben” en que se ha desarrollado cada uno de los fragmentos del conjunto. Este marco no es precisamente las circunstancias en que se desenvolvió la vida de Jesús, sino las condiciones de vida religiosa de la primitiva comunidad... es el postulado sociológico... Junto a este principio fundamental existe otro postulado literario por el que los evangelistas ... no son considerados como verdaderos autores, sino como meros compiladores de un material preexistente creado por la comunidad. El resultado final es una negación del valor histórico de los evangelios en cuanto que no hay una línea de continuidad entre el Jesús de Nazaret y el Cristo creído y creado por la comunidad.

5º Actitud ante “el método historia de las formas”. Recogiendo toda esta orientación del “método historia de las formas”, la P.C.B., en su Instrucción sobre la verdad histórica de los evangelios del 21 de abril de 1964, emite un juicio sobre dicho método.


Juicio de la PCB sobre “El método de la Historia de las Formas”


a) Aspectos negativos

“Con frecuencia el mencionado método está implicado con principios filosóficos y teológicos no admisibles, que vician muchas veces tanto el método mismo como sus conclusiones en materia literaria. De hecho, algunos fautores de este método, movidos por prejuicios racionalistas, rehusan reconocer la existencia del orden sobrenatural y la intervención de un Dios personal en el mundo, realizada mediante la revelación propiamente dicha, y asimismo la posibilidad de los milagros y profecías. Otros parten de una falsa noción de la fe, como se ésta no cuidase de la verdad histórica o fuera con ella incompatible. Otros niegan a priori el valor e índole histórica de los documentos de la Revelación. Otros, finalmente, no apreciando la autoridad de los apóstoles, en cuanto testigos de Cristo, ni su influjo y oficio en la comunidad primitiva, exageran el poder creador de dicha comunidad. Todas estas cosas no sólo son contrarias a la doctrina católica, sino que también carecen de fundamento científico y se apartan de los rectos principios del método histórico”.

b) Aspectos positivos

“Donde convenga, le será lícito al exégeta examinar los eventuales elementos positivos ofrecidos por el método de la historia de las formas, empleándolo debidamente para un más amplio conocimiento de los evangelios”

Resumen

El Método llamado de la Historia de las Formas se ve implicado con principios filosóficos y teológicos no admisibles, que vician muchas veces tanto el método mismo como sus conclusiones en materia literaria.

Entre estos principios filosóficos y teológicos inadmisibles, se pueden citar los siguientes:

- Niegan reconocer la existencia de un orden sobrenatural
- Niegan la intervención de Dios en el mundo
- Niegan la posibilidad de milagros y profecías
- Noción errónea de la fe
- Niegan "A PRIORI" el valor histórico
- Exageran el poder creador de la comunidad
- Posibilidad de ser utilizado el método
- Donde convenga el método se usará pero depurado de esos prejuicios.